Xochicalli la casa del maíz
Fecha Viernes, febrero 22 @ 12:39:48
Tema Historia Oral


Cenca ximopahpaquiltican anmehuantzitzin nochtin

Agradezco esta invitación para hablar de nuestras raíces, porque creo que indígenas y mestizos podemos convivir de otra manera si nos vamos acercando, si empezamos por decir lo que somos y como son nuestras lenguas, como son nuestras costumbres, que sentimos y como vemos el mundo.

Me interesa esta discusión este intercambio de ideas, porque vivo desde hace muchos años aquí en el Distrito Federal y aunque he perdido muchas cosas como migrante he trabajado para no perder mi idioma y aun algunas costumbres, enseñanzas de mi comunidad nahua. Por esto quiero hablar del maíz sagrado, del maíz símbolo, de este grano que nos lleva al mito de nuestro origen, este grano llamado tonacayo “nuestra carne”.

El maíz que consumimos en sus diferentes formas de prepararse, en atoles, en tamales, en tortillas, en gorditas, etc; pero las comunidades indígenas, tenemos mas memoria mas vivencia con el maíz que el grueso de la población. Para nosotros los indígenas la relación con el maíz es aun en muchos pueblos nahuas con danza, con música, con ofrenda, con palabras reverénciales, cariñosas, rituales y también con símbolos.

La siembra para muchos de nuestros pueblos es toda una fiesta y también se recurre al trabajo colectivo, desde la comunidad náhuatl de donde soy originario se me enseño a no pisar el maíz, a no jugar sobre el maíz, se me enseño que el maíz tiene espíritu, que esta mas vivo que nosotros los maceguales, los hombres.

Aún el día de hoy por estas fechas celebramos el elomaniliztli (ofrenda de elotes), lo que los antiguos mexica-tenochca llamaron Xilomaniliztli (ofrenda de xilotes). El maíz como grano sagrado tiene su casa propia Xochicalli “la casa de las flores, la casa del maíz, la casa del campesino, la casa de la comunidad”.

Sembrar maíz nos lleva a pedir la lluvia, a pedir el agua, nos lleva hacer ofrenda al agua y a verla como sagrada y entonces le danzamos también. Sembrar maíz nos obliga a ver la tierra como padre y madre, (Tlalticpactata Tlalticpacnana). Y le pedimos que crezca bien nuestro maíz con ofrenda, con símbolos y danza.

En muchos pueblos indígenas sembrar maíz nos conduce a respetar el agua, la tierra, el viento y el fuego, los cuatro elementos vitales y sagrados. Con esto también nos explicamos todo lo vivo, pero cuando los que tenemos esta costumbre venimos a ciudades como esta poco a poco vamos olvidando esta forma de ver el maíz.

Ahora me pregunto:
¿Aquí en la ciudad el maíz es sagrado?
¿Aquí el agua que sale de las llaves es sagrada?

Aquí el concreto y el asfalto no son sagrados como la tierra que se siembra, y aunque algunos de nosotros regresamos de ves en cuando para participar en ceremonias en nuestras comunidades originarias, esto no es suficiente cada ves perdemos mas costumbres mas fiestas netamente indígenas, aunque tampoco podemos negar que las religiones, sectas están ganado terreno cada ves mas en las comunidades indígenas, pienso que la fiesta del maíz es algo digno de preservarse aun en esta ciudad en este país.

Seamos mayas, otomis, mixtecos, masahuas, triquis, nahuas, mestizos.

¿A caso ya no somos de maíz?
¿Quiénes son los hombres de maíz?
¿A caso somos hombres de pizza o de hamburguesa?
¿Somos hombres de trigo los maceguales?
¿Cuantos de nosotros tenemos esta memoria del maíz todavía?

Unos menos otros más.

Pero cuantos????

¿Puede servirnos aquí en la ciudad reproducir esta conciencia, este ritual, esta fiesta, esta manera de ver el maíz tonacayo “nuestra carne”?

¿El maíz puede cohesionarnos, reunirnos de alguna manera a los nahuas y aun a otros grupos? ¿O deberíamos olvidar esta memoria?.

¿Deberíamos reproducir una casa del maíz en el Distrito Federal, donde se puedan conjuntar nuestro saber, nuestra memoria sobre el maíz?.

Más que ganaderos, nuestros antepasados indígenas fueron agricultores y hoy en los vestigios arqueológicos por los cuatro rumbos del Distrito Federal seguimos encontrando figuras femeninas y masculinas portando maíz. Seguimos encontrando figuras de Tlaloc (pieza relativa al agua).

Pero también piezas relacionadas a la madre tierra al padre tierra (Tlaltecutli, Tlalcihuatl). Aquí quiero hacer una aclaración la tierra no nada mas es madre como se ha dicho siempre.

En este tiempo en que se habla mucho del maíz transgenico, en este tiempo aunque nos duela compramos mucho maíz del extranjero, por ello propongo que no olvidemos nuestra memoria del maíz. Propongo que repensemos lo que se ha dicho desde siempre desde afuera “estos indios creen en el dios del maíz”, ¿pero que decimos nosotros ahora?
Propongo el xochicalli la casa del maíz


Tlazocamati huel miec anmehuanzitzin nochtin
Santos de La Cruz Hernández.- Docente del idioma nahuatl.- Museo Comunitario Cuitlahuac.

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